Saturday, February 26, 2005

IV CENTENARIO

En un lugar de la Macha de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía una persona de carácter negativo, con problemas de personalidad y aspectos esquizoides y psicopáticos, reservada, que ofrecía inclinación a la evitación, introvertida, paciente de turbulencias en la esfera de sus relaciones interpersonales, antisocial, mostrando dificultades a la hora de entablar amistades, distante en las relaciones sociales, evitándolas las más de las ocasiones, e hipersensible al rechazo debido a que sufría trastornos adaptativos.
Narcisista él, falto de reacción ante lo que los demás sentían, sabía lo que hacía, pero no sentíalo, y no empatizaba emocionalmente porque era incapaz de sentir sus propias intenciones, egocéntrico y con grande necesidad de ser admirado, manipulador de la verdad hasta lograr cambiar la realidad, mentiroso, pues engañaba, arrogante y con sentimientos de grandiosidad, fanfarrón que exhalaba aires de superioridad, con dotes de seductor, conocedor del discurso que ansiaba de escuchar su interlocutor, con su aquel de cruel y su consiguiente ausencia de sentimiento de culpa, y poseído de una agresiva violencia vengativa con la que trataba de compensar, no sin cierto desparpajo, su inferioridad y su impotencia, mediante ciertos engaños superficiales que usaba con frialdad y resolución, gran afirmación de vanidad del psicópata en pos del reconocimiento público, para lograr una gratificación personal o quizás un implacable y aleatorio desquite.
Vale.

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