Tuesday, September 19, 2006

Enfriamiento global

Algunos científicos exploran sistemas de geoingeniería para contrarrestar el calentamiento global


En las últimas décadas, un puñado de científicos ha ideado grandes sistemas para combatir el calentamiento global. Los planes y estudios propuestos forman parte de un controvertido campo llamado geoingeniería, es decir, la reorganización a gran escala del medio ambiente terráqueo para adecuarlo a las necesidades humanas y fomentar la habitabilidad.

Algunos científicos señalaron que la Tierra reflejaba al espacio aproximadamente un 30% de la luz solar entrante y absorbía el resto; un ligero incremento en el índice de reflexión, pensaron, podrían contraatacar a los gases que retienen el calor y enfriar así el planeta.

Wallace S. Broecker (Universidad de Columbia), propuso hacerlo rociando la estratosfera con toneladas de dióxido sulfúrico, como hacen de vez en cuando los volcanes en erupción.

Roger P. Angel, astrónomo de la Universidad de Arizona, explicó su idea de sombrilla espacial: poner en órbita pequeñas lentes que desviarían la luz solar de la Tierra. Calcula que serían billones de lentes de unos 60 centímetros de ancho cada una, muy delgadas y con un peso poco mayor que el de una mariposa.

El premio Nobel Paul J. Crutzen, del Instituto Mack Planck de Química (Alemania), evalúa los riesgos y ventajas de intentar enfriar el planeta inyectando sulfuro en la estratosfera.
Su estratosférico plan llama a combatir un tipo de contaminación (exceso de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono) con otra (dióxido de sulfuro).

John Latham, físico atmosférico del National Center for Atmospheric Research, intentó durante años probar si el rociado de vapor de agua salada en nubes oceánicas bajas podía aumentar su índice de reflexión.

Otros planes requerían la colocación de películas reflectantes sobre desiertos o el lanzamiento al océano de islas de plástico blanco, en ambos casos para reflejar más luz solar al espacio.

Otra idea era fertilizar el mar con hierro, generando grandes floraciones de plantas que engullirían toneladas de dióxido de carbono y, cuando las plantas murieran, arrastrarían el carbono al abismo.

"La ingeniería climática es la única opción de que disponemos para reducir rápidamente el aumento de la temperatura si los esfuerzos internacionales no consiguen poner freno a los gases invernadero", escribe Crutzen.

"La geoingeniería no es la panacea", comenta Ralph J. Cicerone, presidente de la National Academy of Sciences (Washington). "Pero si se realiza correctamente", dice, "actuará como una póliza de seguros en caso de que el mundo algún día afronte una crisis de sobrecalentamiento, con repercusiones como el derretimiento de los casquetes glaciares, sequías, hambrunas, un aumento del nivel del mar e inundaciones costeras".

William J. Broad, en colaboración con Andre C. Revkin - Nueva York



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