Thursday, May 03, 2007

Vidas ejemplares

Una vida puede ser gris, rutinaria y satisfactoria. También variada, aventurera, brillante, exitosa y divertida. Asimismo encerrar amargura, frustración, dolor y tristeza.

EUGENIO SUAREZLa de Eugenio Suárez –camino de cumplir los 86 años de edad– es una amalgama donde predominan sucesos extraordinarios.

Individuo precoz en sus estudios, en sus tropelías juveniles y en el desarrollo de unas cualidades literarias que encauzó por el periodismo y la edición.

A los 33 creó uno de los periódicos más populares durante la postguerra, "El Caso", truculenta publicación de sucesos que llegaría a batir records de tirada en la prensa española, así como otras publicaciones que tuvieron gran calado en la sociedad de la época, como "Sábado Gráfico".

Debido a diferentes contrariedades, cercano a los 70 años, hubo de tornar al uso de la pluma para sobrevivir, lo que hace hasta ahora mismo.

Baste como ejemplo la siguiente necrológica, escrita con sinceridad y gran lealtad hacia la verdad:


Lorenzo López de Carrizosa Díez, Marqués de Salobral, ha muerto de forma discreta al comenzar la Primavera.

Desde antiguo residía en Madrid. Desde sus ventanas se abandonaba a una de sus recatadas pasiones: la observación y el estudio de las aves que se instalaban en las ramas de la rica arboleda del bello Parque del Retiro.

Fácil era hallarle por las mañanas entre los puestos de libros viejos o entre los estantes y mostradores de las librerías en la calle de Serrano, para cosechar siempre el último libro.

Su delgada silueta fue familiar en la plaza Mayor por ser amplio conocedor de la relación grabada de las monedas con la Historia y por saber hacer acopio de varias y notables piezas.

Quizá fatigado por una soledad parcialmente intransitiva se refugiaba entre amistades epicúreas y expectantes con las que disfrutaba y abusaba de las tentaciones gastronómicas y de la fugaz y dulce embriaguez controlada.

Habitual de algunas barras de escogidos bares, se incorporaba con autoridad a cualquier tipo de conversación, precedida la víspera de amplias lecturas y estudios improductivos.

A los tenues lazos con la Andalucía originaria –era gustoso catador de los mejores caldos que le venían de la cuna jerezana- sumaba el amor por el Reino Unido, donde iba a comprarse las camisas y las corbatas, con un ramalazo de dandismo.

Fue amigo de sus amigos. Por él sentían complejo sentimiento de admiración y desconfianza: manejaba por sorpresa y en abundantes dosis la ironía, el sarcasmo y el desdén afectuoso, mezclado con el halago ofensivo.

Personaje singular, era, en cierto sentido, representante de un fin de especie, de clase: el hombre ilustrado, el diletante de sabidurías en vías de extinción, de raros conocimientos y maestría en inútiles ciencias.

Podría, injusta y superficialmente, catalogarse entre los seres ociosos y poco útiles a la sociedad, cuando se trató de alguien, por el contrario, que dedicó lo más de su existencia a la inquisición y el cuidado de los aspectos desatendidos de la descarnada e inerme cultura que queda.

OPRIMIR con el CURSOR para AGRANDARDesconocido del gran público, no llevó a cabo hazañas o faenas que tuviesen que ver con el interés o la curiosidad general, por lo que, fuera de su amplio círculo de escogidas amistades, poca resonancia ha producido la noticia de su desaparición.

Un consolidado patrimonio le mantenía al abrigo de inclemencias financieras.

1 Comments:

Blogger heptafon said...

Reclamo de inmediato inmediato reconocimiento para tan preclaro representante de nuestras letras.

7:04 PM  

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