Thursday, July 08, 2004

De lo que escribí y leí con gafas

ORACLE NIGHT
by Paul Auster

Sostenía mi rostro con las manos y sollozaba. No sé cuanto tiempo permanecí así, pero aunque las lágrimas continuaban brotando, era feliz. Más feliz de lo que nunca antes me había sentido, debido al simple hecho de existir. Una felicidad más allá del consuelo y de la miseria, por encima de todo el horror y la belleza de este mundo. Foto del autor
Henry Holt and Company, LLC
2003
243 pgs.

Review en Español by V.F.C.



Cada vez que Paul Auster publica un nuevo libro, sus seguidores del mundo entero nos apresuramos a adquirirlo, ansiosos por descubrir cómo nos sorprenderá en cada nueva ocasión. Pertenezco a ese grupo desde que devoré su Trilogía de Nueva York a primeros de los años 80.

Tengo que reconocer que no siempre mis altas expectativas se vieron colmadas. Timbuktu o Mr. Vértigo carecían, desde mi punto de vista, de la intensidad a la que nos tenía acostumbrados. El libro de las ilusiones, su obra inmediatamente anterior a la que hoy nos ocupa, demostró con creces su calidad artística y restauró nuestra confianza en este gran escritor. Con dicha novela Auster consiguió aumentar considerablemente su audiencia y al mismo tiempo crear una obra maestra, fruto de la combinación perfecta entre inteligencia e imaginación.

El pasado verano, el Presidente del Gobierno Español, José María Aznar leía El libro de las ilusiones, para desesperación de los que considerábamos inconcebible compartir los gustos literarios del Presidente. Espero que sus asesores literarios no le recomienden Oracle Night. No es un libro amable, ya que falta a las reglas elementales de cortesía con el lector. Digo esto por varios motivos: En primer lugar, no estamos acostumbrados a que nos abrumen con historias infinitas que se entrelazan o desdoblan entre sí en un juego maestro de ingenio y poderío como sólo Auster puede hacerlo, y que obligan al lector a recapitular. En segundo lugar, la narración que tal vez ingenuamente pensamos va a desarrollarse a lo largo de la obra, no termina, o lo hace de manera abrupta, y nos quedamos sin saber qué les ocurre a los personajes. Por si esto no fuera suficiente, falta añadir la desmesurada utilización de las notas a pie de página, donde Auster desarrolla las historias que esboza en el texto principal.

Sidney Orr, escritor convaleciente de una larga y peligrosa enfermedad, retorna a la pluma. El relato que empieza tras largos meses de inactividad va viento en popa hasta que no puede escribir una sola palabra más. Mientras su protagonista queda encerrado sin posibilidad alguna de escapatoria, la vida de Sidney Orr toma un giro inesperado a partir de una serie de acontecimientos impredecibles que le abocan al borde del abismo. El elemento sorpresa permanece constante en toda la obra Austeriana, sin embargo su prosa nunca es casual. En Oracle Night los terribles acontecimientos que suceden en la vida real del escritor protagonista se hallan sutilmente relacionados con la historia que éste escribe. Cuestiona el autor de este modo hasta qué punto la realidad y la ficción no conforman un todo inseparable. El azar gobierna nuestras vidas y, en ese maravilloso infinito de la posibilidad radica, a pesar de los pesares, la aventura de vivir. Este descubrimiento conforta a Sidney Orr y sirve de conclusión al libro:

"Sostenía mi rostro con las manos y sollozaba. No se cuanto tiempo permanecí así, pero aunque las lágrimas continuaban brotando, era feliz. Más feliz, de lo que nunca antes me había sentido, debido al simple hecho de existir. Una felicidad más allá del consuelo y de la miseria, por encima de todo el horror y la belleza de este mundo." (pg. 243).

Dada la vasta cultura de Auster -firmemente anclada en la tradición intelectual europea- y la absoluta originalidad de su obra, resulta difícil encontrarle afinidad alguna con otros escritores. El New York Times mencionaba a Borges en la crítica que dedicó a Oracle Night. Ambos comparten la desmesura en el arte de contar y diluyen la linea divisoria entre sueño o realidad. Sin embargo estos valores corresponden asimismo a Cervantes.

Siguiendo el ejemplo de la literatura española y latinoamericana, el autor ha querido medir en esta novela su capacidad de fabulación y ha triunfado en el empeño. Es una obra escrita con una libertad de espíritu admirable, cualidad exclusiva de los grandes artistas. No se la pierdan.

New York, January 2004 - V.F.C.


De lo que escribí y leí con gafas

Diarios de motocicleta - Ernesto "Che" Guevara
Diarios - John Cheever
The glass palace - Amitav Ghosh
Abril rojo - Santiago Roncagliolo
Memoria de mis putas tristes - Gabriel García Márquez
Snow - Orhan Pamuk
La fortaleza de la soledad - Jonathan Lethem




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